7-Cobertura

-¿Aquí hay cobertura administrativa?- preguntó Null incrédula.
-Bueno, ahora no, pero sí-. Rama estaba muy nervioso y le costaba explicarse.
-No te entiendo.
-Ven que te lo enseñe.

Se levantaron de un brinco dejando el desayuno sin apenas tocar. Null cogió una mochila pequeña.

-¿A dónde vais?- dijo Aristóteles con la boca llena.
-¿A dónde vamos, Rama?
-Al sótano.
-Ah. ¿Os vais a comer eso?

Null bufó e instó a Rama a que le condujese al sótano. Rama cruzó el patio hacia una galería que recorría la parte derecha de la puerta principal. Dejaron atrás varias puertas de madera desvencijadas.

Llegaron a la esquina más alejada del patio, y al volverla encontraron una puerta de hierro pintado de verde. Rama abrió la puerta con una llave que sacó de un bolsillo. Null esperó olor rancio y humedad, pero nada más lejos. El aire olía limpio y quizá un poco a lejía. Los escalones descendían en la oscuridad. Se asustó un poco. Pese a ser menuda, apenas un metro sesenta de alto, había aprendido a defenderse perfectamente y no creía que Rama fuese un rival peligroso. Pero aún así le hubiese gustado que Aristóteles les hubiese acompañado.

Como en respuesta a sus pensamientos, oyó un paso detrás de ella rozar exageradamente la lija que alguien había colocado en los bordes de los escalones para evitar resbalones. No necesitó girarse para saber que era Diego. Rama se sobresaltó pero no dijo nada. Cerró la puerta tras ellos y pulsó un interruptor. La boca de la escalera iluminó una curva hacia la izquierda. Los escalones estaban impecablemente limpios y las paredes de un blanco impoluto. No era lo que uno esperaría de una biblioteca abandonada, desde luego.

Null cada vez sentía más curiosidad. Rama les condujo escaleras abajo hasta un amplio sótano iluminado con multitud de barras fluorescentes. Las paredes estaban revestidas de estanterías llenas de libros. Había varias mesas pulcramente ordenadas, y en cada una de ellas, un viejo ordenador personal.

-Así que tienes aquí un museo, ¿no?
-¿Un museo? No, aquí vengo a… estudiar.
-¿Y qué estudias?
-Sobre todo informática, comunicaciones, física, historia…- dijo señalando unas cuantas estanterías. Null se acercó y leyó los lomos de los libros. Lenguajes de programación, protocolos de comunicación, teoría de redes, algoritmia… todo aquello había pasado a mejor vida hacía veinte años y ahora estaba totalmente en desuso. Ya nadie programaba así. Las consolas de VR y los lenguajes de programación neuromodulares habían sustituido a todo aquello.
-Vaya. Pero esto es historia de la informática, ya no sirve para nada.
-Sí que sirve- dijo sonriendo ampliamente.- Ven.

Se dirigió hacia una puerta en un costado del sótano y la abrió. Era una habitación más pequeña, de dos por cuatro metros. Hizo pasar a Null y a Diego y cerró.

Dentro había una mesa de trabajo con un ordenador encendido. También había un viejo módem de fibra óptica conectado al equipo y a un punto de acceso inalámbrico más moderno.

Las paredes estaban pintadas de color fucsia, verde chillón, blanco y azul eléctrico. Null las miraba divertida.

-¿Y esta decoración tan… particular?
-Oh, ya. No es muy elegante, la verdad. Pero es que es muy difícil encontrar pintura de hierro.
-¿Pintura de hierro? ¿Para qué?
-Claro, no sería buena idea emitir en abierto, ¿verdad?
-Espera,- dijo Null confundida- ¿me estás diciendo que puedes emitir cobertura desde aquí?
-Exactamente.
-¡Pero eso es imposible! ¡Las conexiones administrativas sólo se pueden usar con equipamiento del gobierno! ¡Es imposible falsificarlo!
-Claro que es imposible falsificarlo. Pero nosotros no necesitamos equipo auténtico del gobierno. Yo puedo usar otro equipamiento cualquiera para hacer una red administrativa nueva.
-Espera, espera, ¿cómo que vamos a hacer una red nueva?
-Sí, una red administrativa nueva. En el fondo es muy fácil, una vez que te das cuenta de cómo funcionan las cosas.

Encendió la pantalla del ordenador y se sentó frente al teclado. Pulsó una tecla y el viejo i7 salió de su letargo y mostró una consola negra que pedía un nombre de usuario.

-Bien,-dijo Rama-aquí tengo un viejo equipo con Linux. Es un antiguo sistema operativo que…
-Sé lo que es Linux. Es el pleistoceno de la informática.
-Oh, no, ni mucho menos. Créeme. Casi todo funciona con Linux aún hoy. No se ha innovado mucho en ese aspecto.
-Mira, no me tomes el pelo. He pasado ocho años de mi vida desarrollando software de seguridad para el gobierno, y jamás he visto ni de lejos Linux. Desde hace quince años nadie ha tocado nada que no sea modular. Quince años programando con consolas VR de desarrollo. De hecho, no había visto un teclado desde que era niña.
-Lo sé. Pero resulta que debajo de todo el software de VR, siguen estando los viejos sistemas. Algunos han sido actualizados, pero han cambiado muy poco en lo esencial. Hacen lo que tienen que hacer y lo hacen bien.
-¿Quieres decir que todo el VR está programado sobre sistemas antiguos?- Null dudaba. Fue una de las mejores programadoras del gobierno, pero su ámbito era la seguridad de identidad. Los sistemas eran algo bastante abstracto para ella.
-Todo. Cuando encontré este sitio hace años comencé a arreglarlo. Estaba hecho un asco. Salvé todos los libros que pude y los traje aquí. Me llevó mucho tiempo, pero precisamente tiempo es lo que me sobra… La electricidad se la robo a un ricachón que vive cerca. Es viejo y está medio ciego, ni se entera. Rescaté los ordenadores y los reparé un poco por intuición y empecé a estudiar. Para mi sorpresa, podía conectarme a Internet con este viejo módem y…
-¿Internet? ¡Venga ya! ¿Y qué más? ¿Navegas por tus páginas web favoritas?
-Hablo en serio, Null. La World Wide Web ya no existe. Pero internet sí. La red sigue funcionando igual. Todo está conectado. Es como en los noventa, usamos los servidores de las empresas y del gobierno para comunicarnos.
-¿Quiénes?
-Los hackers. No como tú. Los de la vieja escuela. Expertos en explotar y esconder. Quedan muy pocos. Cuando me dijiste que eres hacker casi me da algo.

Null le miró dubitativa. Uno le había dicho que el chico podría ser útil. Si lo que estaba diciendo era cierto, se había quedado muy corto.

-Así que hablas en serio: puedes crear cobertura administrativa.
-Sí. Mira.

El muchacho introdujo su nombre de usuario y una contraseña.

-¿Te suena el protocolo SSH?
-Claro. Prehistoria informática.
-Pues casi todo se basa en eso. Por debajo de toda la infraestructura de seguridad, aún se mantiene el protocolo SSH.
-Pero ya no se puede hacer nada con él.
-¡Claro que se puede, Null! ¡Podemos acceder a los servidores y manipular la red! ¿No te das cuenta?
-No veo cómo… y menos con este equipamiento.

Sin contestar, el muchacho se puso a teclear con ligereza. Null observaba lo que iba escribiendo en pantalla. Le parecía estar viendo una antigua película de hackers. Diego miraba también intrigado, aunque para él aquello sólo era un galimatías sin sentido.

rama@netpc:~$ ssh root@dist.45.220.sp.global.gov

password:

Los dedos de rama se detuvieron sobre el teclado. Miró a Null.

-¿Ves? Los servidores aún contestan a las peticiones SSH incluso por el puerto estándar. Los administradores se han vuelto perezosos.
-Pero necesitas una contraseña y…

Rama escribió cuatro letras al azar y pulsó la tecla Entrar. La consola volvió a pedir password.

-No tengo la contraseña de root.
-¡Por supuesto que no! ¿Crees que los administradores serían tan estúpidos como para poner una sencilla?
-No, no lo creo, claro que no. Pero resulta que tampoco la necesitamos. Los servidores hacen muchas cosas, y muchas veces podemos usar esas cosas para nuestro beneficio. Este servidor en concreto es el del ayuntamiento, lo conozco bien. Pero casi todos son muy parecidos. Observa.

Rama cambió mediante una combinación de teclas a un entorno gráfico e inició un navegador de internet. Null no daba crédito, pero estaba expectante. Ya llevaba bastantes sorpresas ese día, pero el chico seguía sacando programas que ella sólo había visto en emuladores y en libros. Rama escribió la dirección del servidor y añadió dos puntos y un número. Un segundo después una página web le pedía un usuario y contraseña.

-¡Otra contraseña!
-Claro. Esto es el panel de control de la  centralita de teléfono y videoconferencia. Observa.

Escribió “admin” en el usuario y “Admin” en la contraseña. Pulsó intro y se cargó el panel de control en la pantalla del ordenador. Null tenía ambas manos sobre la boca para no gritar y los ojos tan abiertos que parecía que iban a salir rodando.

Rama se reclinó satisfecho en la silla.

-La contraseña de root será fuerte, pero a esto no le dieron importancia. De cualquier forma, desde aquí podemos hacer más bien poco en principio. Tardé un tiempo en descubrir cómo hacer cosas en la centralita. Resulta que desde aquí podemos crear extensiones, borrarlas, redirigirlas, crear buzones de voz, crear usuarios y… enviar comandos UNIX.
-¿Y?
-Pues mira.-Buscó en el menú de la centralita un botón que decía “Run command”.- Este botón hace magia. Voy a poner aquí un netcat a la escucha– tecleaba con confianza y rapidez. -Y allí le envío un comando de conexión mediante la interfaz de la centralita a nuestra dirección. Y…- la ventana cambió y le conectó al servidor del ayuntamiento en una consola.-¡Magia! ¡Estamos en el servidor!
-Pues yo no noto ninguna diferencia.
-Sí, la verdad es que no es muy espectacular, pero quien instalase la centralita le asignó el usuario root para ejecutar el software. Una afortunada chapuza. Ahora voy hacer una red privada virtual entre el servidor y mi equipo, que actuará como puente con el punto de acceso . Bastará con…- tecleó durante un minuto con verdadero entusiasmo y se paró en seco con un comando escrito en la pantalla.- Por favor, Null, ponte tu consola VR.

Null se la puso, con los visores en modo transparente. Rama se retiró un poco del teclado y la invitó a pulsar ella misma el intro. Null pulsó y un segundo después en su consola VR se iluminó el indicador de cobertura administrativa hasta el cien por cien.

-¡Dios mio!- gritó.- ¡Tenemos cobertura administrativa! ¡A tope! ¿Cómo? ¿Cómo…?
-Ah, fácil. Las políticas de seguridad de los puntos de acceso administrativos son idiotas: basta con que el punto de acceso esté conectado mediante un equipamiento autorizado. Como por ejemplo, nuestro servidor amigo.
-¡Eres un genio!

Rama sonreía satisfecho. Al final sí que era bueno en algo. En ese momento, mientras Null se conectaba a la red administrativa y cotilleaba un poco, se dio cuenta de que echaría de menos la biblioteca. Era más su casa que el sitio donde vivía.

Al cabo de unos minutos Null se desconectó y se quitó la consola lentamente. Seguía sonriendo como un niño emocionado tras bajar de una montaña rusa. Le temblaban las manos.

-Increíble. Realmente increíble. ¿Sabes cuánto tiempo llevo esperando una cosa así? ¡Y lo podremos tener cuando queramos! ¿Cómo es que no has cotilleado en la red VR?
-No me gustan las consolas. Están limitadas por hardware, y si las intentas desmontar se autodestruyen. Son inútiles.
-Tú necesitas una de estas. Toma.- le dijo, tendiéndole una consola extraña como la de Null.- Es una consola de desarrollo. Te enseñaré a usarla. Supongo que encontraremos la manera de cargar todos tus sistemas operativos y tus programas en un emulador de la consola. Vas a hackear más rápido de lo que nunca has soñado.


  si te gustó y quieres apoyarme.

*Este hack se lo he copiado sin permiso a pepelux porque me pareció divertidísimo.

13 opiniones en “7-Cobertura”

  1. ¡Muy bien! Me he quedado alucinado, no sabía en qué época se ambientaba esta historia hasta ahora (o puede que sean varias, ya se verá).
    <grammar-nazi>A propósito, si Null le pasa la consola a Rama, no hace falta poner «la de Null» en vez de «suya» después. No es ambiguo, pero me ha dejado a cuadros </grammar-nazi>

  2. «Ahora voy hacer una red privada virtual» sería más bien «Ahora voy *a* hacer una red privada virtual» 😉

    Hacía tanto del último capítulo que ya no me acordaba de quién era quién de los personajes X-D.

  3. Cuando, hace ya un monton de años, monté mi primer servidor Linux en un clonico celeron, y el bicho seguia como un campeon despues de colgarle 20 pc, sabía que aquello tenía futuro, je, Eres la leche tio, mas enganchao, así que sigue y no tardes, plis

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