{"id":98,"date":"2019-03-11T22:30:56","date_gmt":"2019-03-11T22:30:56","guid":{"rendered":"http:\/\/crisis.mundowdg.com\/?p=98"},"modified":"2019-05-10T09:26:52","modified_gmt":"2019-05-10T09:26:52","slug":"8-apariencias","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/crisis.mundowdg.com\/index.php\/2019\/03\/11\/8-apariencias\/","title":{"rendered":"8-Apariencias"},"content":{"rendered":"\n<p>Gregorio no era capaz de dormir pese a que estaba cansado\ncomo un perro. Hac\u00eda ya rato que iba sentado en el asiento de atr\u00e1s del viejo\nRenault 18. Era m\u00e1s c\u00f3modo que ir tumbado. <\/p>\n\n\n\n<p>El veloc\u00edmetro ten\u00eda un generoso tope de doscientos veinte kil\u00f3metros por hora, pero hac\u00eda un rato que la aguja hab\u00eda pasado de ah\u00ed y apuntaba tercamente hacia el suelo del autom\u00f3vil. No estaba nada mal para una tartana.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya hac\u00eda un rato que Abdellah hab\u00eda soltado la baca del\ncoche en plena autopista desierta. Dijo que era un estorbo aerodin\u00e1mico y se\ndeshizo de ella sin m\u00e1s, tirando de una palanca del techo. <\/p>\n\n\n\n<p>Gregorio intentaba asimilar todas las cosas extra\u00f1as que le\nhab\u00edan sucedido en tres d\u00edas escasos. Fue a conocer a su cliente m\u00e1s importante\ny despu\u00e9s le hab\u00edan tiroteado, acusado de incendiar un edificio, estaba en\nbusca y captura y ahora iba a m\u00e1s de doscientos kil\u00f3metros por hora en un\nRenault 18 del siglo pasado conducido por un ex agente del servicio secreto\nmarroqu\u00ed camino de M\u00e1laga.<\/p>\n\n\n\n<p>-Deber\u00eda tomarse la medicaci\u00f3n, don Gregorio- dijo Abdellah, sac\u00e1ndole de golpe de sus pensamientos. Sin decir nada, busc\u00f3 las pastillas y se las tom\u00f3.<br>-Parece que su viejo Renault ha envejecido bien, Abdellah.<br>-S\u00ed, \u00bfverdad? Es un viejo truco, Don Gregorio. Lobo con piel de cordero. Un buen mec\u00e1nico amigo m\u00edo meti\u00f3 ah\u00ed debajo un buen V8 y dos turbos. Tambi\u00e9n me dej\u00f3 este botoncito que lo deja en cuatro cilindros y suena como una tartana&#8230;<br>-Jam\u00e1s lo hubiera pensado, la verdad.<br>-El truco para reconocer coches como este est\u00e1 en las ruedas: si los neum\u00e1ticos valen m\u00e1s que el coche, seguro que tiene sorpresa. Es lo \u00fanico que no se puede esconder.<\/p>\n\n\n\n<p>Siguieron un rato en silencio. Abdellah era un magn\u00edfico\ncompa\u00f1ero de viaje. Sab\u00eda guardar silencio sin que Gregorio se sintiese inc\u00f3modo.\nManten\u00eda una actitud relajada y se concentraba en conducir. <\/p>\n\n\n\n<p>La cabeza de Gregorio herv\u00eda de actividad. No sab\u00eda a d\u00f3nde le\nllevaban exactamente, ni cu\u00e1nto tiempo estar\u00eda all\u00ed. No sab\u00eda cu\u00e1nto&nbsp; tardar\u00eda en curarse la herida del hombro. No\nsab\u00eda qu\u00e9 iba a pasar con su mujer y con su hija.<\/p>\n\n\n\n<p>Demasiadas variables. Demasiados puntos d\u00e9biles si Umberto\nquer\u00eda hacerle salir de dondequiera que estuviese escondido. No sab\u00eda cu\u00e1nto\nsab\u00eda su ch\u00f3fer. <\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfC\u00f3mo se conocieron Luis y usted, Abdellah?- pregunt\u00f3\nincorpor\u00e1ndose un poco en el asiento. Un rayo de dolor le record\u00f3 que deber\u00eda\nmoverse con m\u00e1s cuidado.<br>\n-Durante un tiempo trabaj\u00e9 para Umberto M\u00e1rquez, pero lo dej\u00e9.<br>\n-\u00bfPara M\u00e1rquez? \u00bfHaciendo qu\u00e9?<br>\n-Sicario- dijo Abdellah con la misma indiferencia con la que le dir\u00eda la hora a\nuna abuela en la parada del autob\u00fas.<br>\n-\u00bfY por qu\u00e9 lo dej\u00f3?<br>\n-M\u00e1rquez est\u00e1 loco. No est\u00e1 bien matar para un loco.<\/p>\n\n\n\n<p>Abdellah sigui\u00f3 conduciendo en silencio cuando Gregorio dej\u00f3\nde hacer preguntas. Gregorio ten\u00eda la piel de gallina. Su ch\u00f3fer no ten\u00eda\nreparos en admitir que era un asesino. De hecho, matar no le parec\u00eda mal, si lo\nhac\u00eda para la persona correcta. Al menos, aunque de una manera macabra, ten\u00eda\nun c\u00f3digo \u00e9tico. <\/p>\n\n\n\n<p>-Vaya. \u00bfY c\u00f3mo se lo tom\u00f3 M\u00e1rquez?- Abdellah mir\u00f3 a Gregorio\npor el retrovisor interior con una sonrisa torva.<br>\n-Quiere matarme. Pero primero tiene que encontrarme- sonri\u00f3 divertido Abdellah.<br>\n-Entonces parece que Luis me ha elegido al mejor compa\u00f1ero de viaje posible. <br>\n-S\u00ed, \u00bfverdad?- ri\u00f3 el marroqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Luis hab\u00eda sido muy h\u00e1bil. Mucho. A Gregorio le asustaba lo\nh\u00e1bil que hab\u00eda sido su amigo. <\/p>\n\n\n\n<p>-Ya casi estamos, don Gregorio.<br>\n-Quite el don, Abdellah, por favor. Y tut\u00e9eme.<br>\n-Muy bien. Tute\u00e9monos.<\/p>\n\n\n\n<p>Condujo el coche a toda velocidad dejando M\u00e1laga al este,\nque empezaba a iluminarse con las primeras luces del amanecer. Dej\u00f3 atr\u00e1s los\npol\u00edgonos industriales y se dirigi\u00f3 hacia poniente. A los pocos kil\u00f3metros\nsali\u00f3 de la autov\u00eda y se intern\u00f3 por caminos de tierra, conduciendo con las\nluces apagadas y frenando con el freno de mano.<\/p>\n\n\n\n<p>Abdellah detuvo el coche suavemente bajo un imponente alcornoque\nfrente a una peque\u00f1a casa de campo. Baj\u00f3 del coche y ayud\u00f3 a bajar a Gregorio.\nGregorio aspir\u00f3 una gran bocanada de aire limpio y fr\u00edo y mir\u00f3 a su alrededor.\nEl camino, de fino polvo blanco, pasaba por delante de la casa siguiendo el\nvalle entre dos cerros hacia el norte. Tras la casa se pod\u00eda ver un dep\u00f3sito de\nagua, un tractor, aperos y un remolque. M\u00e1s all\u00e1 hab\u00eda \u00e1rboles frutales. Todo\nparec\u00eda cuidado y en buen estado, no parec\u00eda un escondite improvisado. Un\nmast\u00edn blanco vino meneando el rabo a lamer la mano de Abdellah.<\/p>\n\n\n\n<p>-Bienvenido a mi casa-, dijo acariciando la cabeza del animal.<br> -\u00bfTu casa? \u00bfVives aqu\u00ed?<br> -S\u00ed. Cultivo aguacates, jud\u00edas, tomates, ya sabe. <br> -Claro. Vida tranquila. <br> -S\u00ed. <br> -Lamento complic\u00e1rtela.<br> -No te preocupes. Aqu\u00ed estaremos tranquilos. Pasa, por favor.<\/p>\n\n\n\n<p>Entraron en la casa. Era una vivienda sencilla, sin lujos. Un sal\u00f3n despejado con un hogar encendido a un lado. Al fondo, a la derecha se ve\u00eda la cocina separada de la habitaci\u00f3n principal por una cortina de tiras. En medio, entreabierta, la puerta del ba\u00f1o, y a su izquierda, en el quicio de la puerta del \u00fanico dormitorio de la casa, una hermosa mujer vestida con vaqueros y camisa de trabajo escond\u00eda disimuladamente un arma tras la puerta al comprobar que no hab\u00eda ninguna amenaza.<\/p>\n\n\n\n<p>Abdellah se acerc\u00f3 a la mujer y la bes\u00f3 con dulzura al tiempo\nque la abrazaba por la cintura. Sin soltarla, hizo las presentaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Se llamaba Liria y era italiana. Era tan alta como Gregorio, con una densa melena negra recogida en una cola de caballo y rostro ovalado, pero mirada severa enmarcada por fin\u00edsimas arrugas incipientes. Una cicatriz nac\u00eda en el ojo derecho y se internaba bajo la mata de pelo. Se mov\u00eda como una pantera: med\u00eda los pasos, miraba d\u00f3nde pisaba, con los m\u00fasculos tensos, dispuesta a saltar. Pero lo hac\u00eda con naturalidad, como un ejercicio aprendido a fuerza de repetir. <\/p>\n\n\n\n<p>-Tal vez quiera descansar, don Gregorio-, dijo ella, con voz\nmelodiosa, casi sin acento.<br>\n-La verdad es que lo estoy deseando. <br>\n-Usted dormir\u00e1 en el dormitorio.<br>\n-Tut\u00e9ame, por favor. \u00bfY vosotros d\u00f3nde dormir\u00e9is?<br>\n-No se preocupe.<br>\n-Liria, te he dicho que me\u2026<br>\n-Le he o\u00eddo la primera vez-, respondi\u00f3 secamente esta vez.- Ahora d\u00e9jeme que le\nexamine la herida y cambie el vendaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Sentados al pie de la hoguera, Liria destap\u00f3 la herida, la\nexamin\u00f3, limpi\u00f3 y volvi\u00f3 a vendar con tal delicadeza y precisi\u00f3n que Gregorio\nsupo que hab\u00eda terminado cuando sinti\u00f3 que le colocaba la camisa de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Le han hecho una obra de arte, teniendo en cuenta qu\u00e9 le provoc\u00f3 la herida. No creo que queden secuelas importantes.<br> -\u00bfImportantes?<br> -Podr\u00e1 mover el brazo sin problemas, eso seguro. Tal vez le duela a veces, con los cambios de tiempo, la humedad, esas cosas. Estas heridas son as\u00ed. Puede que tenga menos fuerza en el hombro\u2026 pero podr\u00e1 vivir con ello.<br> -Bueno, la halterofilia nunca ha sido mi meta en la vida- brome\u00f3 Gregorio.<br> -Tiene suerte de conservar el puto brazo en su sitio-, dijo de mal humor. Recogi\u00f3 el botiqu\u00edn, se levant\u00f3 como un hurac\u00e1n y fue a lavarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Gregorio se preguntaba si hab\u00eda dicho algo inapropiado.\nAbdellah le ayud\u00f3 a ponerse en pie y lo condujo hasta el dormitorio.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfHe dicho algo malo?<br> -Tu herida le trae fantasmas del pasado. No ten\u00edas por qu\u00e9 saberlo.<br> -\u00bfFantasmas?<br> -Liria viv\u00eda con su familia en Irak, en tiempos de la Guerra del Golfo. Su padre era un empleado de una compa\u00f1\u00eda petrol\u00edfera. La guerra no es como se ve por televisi\u00f3n. Siempre es m\u00e1s cruel y m\u00e1s despiadada-, empez\u00f3 a contar Abdellah mientras le pasaba a Gregorio un pijama limpio y le ayudaba a desvestirse.- Se supon\u00eda que estaban en territorio seguro, pero la gente de Hussein se atrincheraba rodeada de civiles continuamente para protegerse de Naciones Unidas como las ratas que eran. Pero los norteamericanos no eran mucho mejores. Durante seis horas, escuadrillas de Warthogs sobrevolaron edificios civiles para destruir diez pu\u00f1eteros blindados que hab\u00edan atacado un convoy militar en las afueras de Bagdad. \u00bfSabes c\u00f3mo los destruyen?<br> -Ni idea. Misiles, supongo.<br> -Con una ametralladora tan grande como medio avi\u00f3n. Y con balas de uranio y termita de casi cuatrocientos gramos. Evidentemente, no son del tama\u00f1o de las de M\u00e1rquez, que son perdigones en comparaci\u00f3n, pero en esencia se parecen mucho. Uno de los aviones se encontr\u00f3 con que un iraqu\u00ed tuvo el valor suficiente como para disparar un tierra-aire y realiz\u00f3 una maniobra evasiva. Pero olvid\u00f3 quitar el dedo del gatillo y cosi\u00f3 a tiros la fachada del edificio donde viv\u00eda Liria con su familia. Un proyectil de 30 mil\u00edmetros atraves\u00f3 la ventana, un tabique de la casa y alcanz\u00f3 a su padre, que intentaba tranquilizar a su madre y a ella, escondidos en el dormitorio principal. Lo pulveriz\u00f3. Literalmente. Su madre corri\u00f3 hacia donde el pobre hombre estaba acuclillado unos segundos antes cuando un segundo avi\u00f3n realiz\u00f3 una pasada para cubrir al precedente. Tuvo menos suerte que su marido: la bala le roz\u00f3 simplemente, pero le arranc\u00f3 una pierna y se desangr\u00f3 en el suelo boqueando como un pez fuera del agua. Gast\u00f3 sus \u00faltimas fuerzas para decirle a Liria que no se moviera, que no se levantara del suelo. Durante seis horas, Liria estuvo aplastada contra el suelo mirando c\u00f3mo el cad\u00e1ver de su madre recib\u00eda impactos de escombros y c\u00f3mo las balas rozaban su cuerpo arranc\u00e1ndole pedazos.<br> -Dios m\u00edo.<br> -Aquella mujer salv\u00f3 a la mujer que amo. La casa de su familia estaba en un edificio de viviendas al final de una avenida en la que se hab\u00edan refugiado los soldados iraqu\u00edes. Cuando todo termin\u00f3, no hab\u00eda ni rastro de la fachada del edificio. Liria se salv\u00f3 milagrosamente.<br> -Y cuando he frivolizado sobre mi herida para intentar romper el hielo\u2026<br> -Se lo ha tomado como una falta de respeto. Pero t\u00fa no ten\u00edas por qu\u00e9 saberlo. Quiz\u00e1 deber\u00eda haberte advertido.<br> -Le pedir\u00e9 disculpas.<br> -No lo hagas. Ella guarda su dolor como un tesoro. Es la mujer m\u00e1s fuerte y m\u00e1s dulce que existe en toda la faz de la tierra. No quiere olvidar, pero tampoco deja que el pasado sea un obst\u00e1culo para vivir.<br> -Son las circunstancias, claro.<br> -Exactamente. <br> -Lo siento, de verdad. <br> -Tranquilo. Ya lo habr\u00e1 superado. <\/p>\n\n\n\n<p>Gregorio ya hab\u00eda conseguido vestirse el pijama y estaba sentado al borde de la c\u00f3moda cama de matrimonio, con s\u00e1banas limpias y planchadas y un grueso edred\u00f3n. Se sent\u00eda fatal, pero sab\u00eda que no era culpa suya. <\/p>\n\n\n\n<p>Liria entr\u00f3 por la puerta con una taza humeante en la mano\nque puso en la mesilla al lado de la cama.<\/p>\n\n\n\n<p>-Disculpe mi brusquedad de antes. Es por su herida. Me trae\nmalos recuerdos. Lo siento.<br>\n-No, por favor. Disc\u00falpeme a m\u00ed. <br>\n-Bueno, dej\u00e9moslo en empate-, sonri\u00f3 Liria y sus ojos verdes brillaron como el\nagua de un pozo al arrojar una moneda.- T\u00f3mese eso, le har\u00e1 bien. Que descanse.<\/p>\n\n\n\n<p>Abdellah le gui\u00f1\u00f3 un ojo y sali\u00f3 de la habitaci\u00f3n con la mano derecha en el hombro de Liria. Al salir, ella cogi\u00f3 el rifle que hab\u00eda escondido antes y se lo colg\u00f3 con el movimiento exacto y estudiado de un gesto repetido miles de veces. Hac\u00edan buena pareja.<\/p>\n\n\n\n<p>Gregorio oli\u00f3 el mejunje de la taza y lo prob\u00f3. Era dulce y\nespeso, con&nbsp; regusto a fruta y estaba\ncaliente. Cuando el l\u00edquido caliente lleg\u00f3 a su est\u00f3mago, se sinti\u00f3\nreconfortado. <\/p>\n\n\n\n<p>Un minuto despu\u00e9s, los dos somn\u00edferos disueltos que llevaba la bebida le dejaron profundamente dormido.<\/p>\n\n\n\n<form align=\"left\" action=\"https:\/\/www.paypal.com\/cgi-bin\/webscr\" method=\"post\" target=\"_top\">\n<input type=\"hidden\" name=\"cmd\" value=\"_s-xclick\">\n<input type=\"hidden\" name=\"hosted_button_id\" value=\"ABJ7GGHH4LRAG\">\n<input type=\"image\" src=\"https:\/\/www.paypalobjects.com\/es_ES\/ES\/i\/btn\/btn_donate_LG.gif\" border=\"0\" name=\"submit\" alt=\"PayPal. 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