{"id":66,"date":"2018-12-18T00:01:14","date_gmt":"2018-12-18T00:01:14","guid":{"rendered":"http:\/\/crisis.mundowdg.com\/?p=66"},"modified":"2018-12-18T10:47:12","modified_gmt":"2018-12-18T10:47:12","slug":"4-corre","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/crisis.mundowdg.com\/index.php\/2018\/12\/18\/4-corre\/","title":{"rendered":"4-Corre"},"content":{"rendered":"\n<p>Una Desert Eagle con el ca\u00f1\u00f3n modificado, m\u00e1s largo, de color gris claro, pulida, sin un solo ara\u00f1azo. El seguro estaba quitado y detr\u00e1s de la pistola segu\u00eda Umberto M\u00e1rquez. Gregorio se sorprendi\u00f3 al encontrarse pensando en la cantidad de detalles que era capaz de apreciar en una situaci\u00f3n tan comprometida como aquella. El miedo, pens\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><br>-Usted no se va-, repiti\u00f3 mec\u00e1nicamente.- \u00bfNo preferir\u00eda sentarse con nosotros y celebrar nuestro triunfo?<br>-Gregorio, por el amor de dios, piensa en tu mujer y en tu hija. No seas gilipollas- le rog\u00f3 su socio.<br>-Yo\u2026- trag\u00f3 saliva. O lo intent\u00f3. Ten\u00eda la boca seca como una tabla.- Yo no puedo. No puedo. No puedo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><br>Gregorio recul\u00f3 hacia la puerta cerrada. No era capaz de articular una frase coherente.<\/p>\n\n\n\n<p>-Bien, se\u00f1or  Zabala, pues no se hable m\u00e1s. Una pena que nos hayamos conocido en estos t\u00e9rminos. Le debo mucho. Espero que comprenda que, en estas circunstancias, no le puedo dejar marchar. Ambos sabemos por qu\u00e9. Que tenga usted un buen viaje-, dijo en tono neutro, como el que mata una mosca en mitad de una conversaci\u00f3n y sigue charlando como si nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Gregorio mir\u00f3 a Luis. Estaba desencajado. Le miraba con expresi\u00f3n de aut\u00e9ntico pavor, moviendo la cabeza fren\u00e9ticamente y haci\u00e9ndole se\u00f1as para que no siguiese reculando. <\/p>\n\n\n\n<p>Los pol\u00edticos y empresarios asist\u00edan con una expresi\u00f3n de absoluta indiferencia al espect\u00e1culo, exhalando bocanadas de humo de vez en cuando o dando un sorbo distra\u00eddo de vasos cargados de l\u00edquidos de color \u00e1mbar o le se\u00f1alaban mientras murmuraban entre ellos y re\u00edan discretamente. Algunos, incluso, miraban la hora aburridos.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Vio c\u00f3mo Umberto deslizaba el dedo \u00edndice desde la guarda hasta el gatillo y cerr\u00f3 los ojos cuando la corredera comenz\u00f3 a moverse.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Se sorprendi\u00f3 al o\u00edr el disparo, un trueno desproporcionado para un arma corta, y sinti\u00f3 c\u00f3mo un mill\u00f3n de escorpiones le clavaban aguijones de fuego en el brazo izquierdo. Estaba sentado en el suelo. No recordaba haber ca\u00eddo. Tal vez perdi\u00f3 el conocimiento por la tensi\u00f3n y el p\u00e1nico.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Abri\u00f3 los ojos inmediatamente. El mundo parec\u00eda funcionar mucho m\u00e1s despacio. Un espect\u00e1culo dantesco se estaba desarrollando frente a \u00e9l.<br>Una puerta lateral se hab\u00eda abierto en la l\u00ednea de fuego y de ella hab\u00eda salido una secretaria sujetando un tel\u00e9fono m\u00f3vil del que sal\u00eda un cable hasta sus o\u00eddos. Era joven, de poco m\u00e1s de veinte a\u00f1os. Alta y esbelta, maquillada con discreci\u00f3n, guapa y peinada con una pulcra trenza.<br><\/p>\n\n\n\n<p>En la pantalla del m\u00f3vil, una fotograf\u00eda de una mujer subtitulada \u201cMam\u00e1\u201d y un contador de tiempo. Veintid\u00f3s segundos de llamada. Veintitr\u00e9s. Veinticuatro. Su expresi\u00f3n era de sorpresa absoluta. Le miraba con la boca abierta, de pie, delante de la puerta con las manos levantadas hasta la altura de los hombros. <br><\/p>\n\n\n\n<p>Gregorio pudo ver la expresi\u00f3n de fastidio de Umberto M\u00e1rquez. Pudo verla a trav\u00e9s del agujero que ten\u00eda la joven en el pecho. Toda la parte derecha de su torso hab\u00eda desaparecido. Media puerta se hab\u00eda vaporizado y llov\u00edan trozos de madera. El pomo rodaba abollado por el suelo. Gregorio estaba cubierto de sangre, pero no sab\u00eda si era suya o de la secretaria.<br>La secretaria se desplom\u00f3 boqueando en el pasillo.<br><\/p>\n\n\n\n<p>-Hija de puta-, mascull\u00f3 M\u00e1rquez.- La nueva ten\u00eda que ser, hostias.<br>Gregorio se levant\u00f3 tan r\u00e1pido como pudo y abri\u00f3 la puerta de la sala como una exhalaci\u00f3n. Salt\u00f3 fuera presa del p\u00e1nico, temiendo no escapar a tiempo del segundo disparo. Media puerta sali\u00f3 disparada hasta el otro extremo del vest\u00edbulo despu\u00e9s de otro atronador disparo como confirmaci\u00f3n de sus temores.<br><\/p>\n\n\n\n<p>De todas las puertas de la planta se asomaron curiosos para ver qu\u00e9 pasaba. Gregorio pens\u00f3 en pedir ayuda, pero enseguida se dio cuenta de que nadie se atrever\u00eda a cobijarle. Se encerraron como ratas cuando vieron a M\u00e1rquez salir como una exhalaci\u00f3n empu\u00f1ando la pistola.<br><\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Llamad a seguridad, imb\u00e9ciles!- bram\u00f3 Umberto.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Gregorio corri\u00f3 hacia las escaleras como alma que lleva el diablo, con el coraz\u00f3n en la boca y la adrenalina impulsando los m\u00fasculos de sus piernas que se quejaban por un esfuerzo al que no se hab\u00edan sometido desde hac\u00eda much\u00edsimos a\u00f1os.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Otro disparo silb\u00f3 por detr\u00e1s de su nuca y se estrell\u00f3 en una pared. Gregorio alcanz\u00f3 las escaleras y se lanz\u00f3 hacia abajo como si fuese una rampa, ni siquiera miraba los escalones que pisaba. Baj\u00f3 una planta y mir\u00f3 hacia atr\u00e1s. Umberto le persegu\u00eda corriendo mientras cambiaba el cargador de la pistola. \u00bfPor qu\u00e9 recargaba tras s\u00f3lo tres disparos?<br><\/p>\n\n\n\n<p>Gregorio se quiso recriminar por entretenerse con preguntas irrelevantes, pero se dio cuenta de que no hab\u00eda dejado de correr escaleras abajo. Al menos su instinto de supervivencia segu\u00eda funcionando.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Otro disparo se estrell\u00f3 dos metros delante de \u00e9l en la pared de la escalera. Una nube de esquirlas, y polvo le cay\u00f3 encima y la onda expansiva le quem\u00f3 la cara y le hizo bajar un tramo de escaleras rodando. \u00bfBalas explosivas? \u00a1Maldito man\u00edaco! \u00bfQui\u00e9n va a una reuni\u00f3n con una pistola y balas explosivas en la chaqueta?<br><\/p>\n\n\n\n<p>Sigui\u00f3 corriendo a la desesperada escaleras abajo. Afortunadamente, el tremendo retroceso del arma modificada hac\u00eda que la cadencia de tiro fuese m\u00e1s reducida. De otra forma ya estar\u00eda muerto. <br><\/p>\n\n\n\n<p>En el siguiente descansillo se encontr\u00f3 con tres guardias de seguridad que ven\u00edan a la carrera por el pasillo, cerr\u00e1ndole el paso. Sin pensar, salt\u00f3 por la barandilla para esquivarles. Uno de ellos le cogi\u00f3 por la chaqueta, pero ya estaba en el aire y su propio peso le liber\u00f3 del guardia. Un nuevo disparo y sigui\u00f3 corriendo escaleras abajo. Iba a ser un viaje largo. Estaba, si no le fallaban las cuentas, en el piso cincuenta y el pecho le ard\u00eda ya por el esfuerzo. Delante de \u00e9l cay\u00f3 un brazo sin due\u00f1o. Al parecer el disparo explosivo hab\u00eda impactado en el objetivo err\u00f3neo.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Gregorio oy\u00f3 un revuelo escaleras arriba, un breve forcejeo. Decidi\u00f3 que no llegar\u00eda mucho m\u00e1s lejos por las escaleras y se aventur\u00f3 por el pasillo. Gast\u00f3 dos segundos de su precioso tiempo en localizar una placa verde con un hombrecillo blanco corriendo a trav\u00e9s de una puerta con una flecha y corri\u00f3 hacia ella. Otros tres guardias sub\u00edan las escaleras.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Sali\u00f3 por la puerta de emergencia como una exhalaci\u00f3n y \u00e9sta le llev\u00f3 a una terraza donde hab\u00eda un hombre que estaba fumando un cigarrillo.<br><\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 pasa ah\u00ed dentro?- le pregunt\u00f3 con indiferencia.<br>-Me\u2026 persiguen\u2026- contest\u00f3 mientras bajaba las escaleras met\u00e1licas hasta la planta siguiente.  Baj\u00f3 as\u00ed tres plantas m\u00e1s, esquivando fumadores hasta que se dio cuenta de que por la escalera de incendios sub\u00edan m\u00e1s guardias de seguridad y varios hombres vestidos de negro con cara y pistolas de pocos amigos.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Por arriba ya pod\u00eda o\u00edr los pasos apresurados y los gritos furiosos de Umberto M\u00e1rquez. Uno de los fumadores cay\u00f3 al vac\u00edo gritando de p\u00e1nico. <br><\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Apartad, hijos de puta!- grit\u00f3 M\u00e1rquez dos tramos de escaleras m\u00e1s arriba.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Vio una puerta abierta y se col\u00f3 dentro. La puerta se deform\u00f3 como un papel cuando el disparo de M\u00e1rquez lleg\u00f3 medio segundo tarde al lugar donde estuvo la cabeza de Zabala. Gregorio cay\u00f3 de bruces con muy poca elegancia en el suelo enmoquetado. El pasillo estaba calmado y hab\u00eda poca gente. Una agradable melod\u00eda sonaba por el hilo musical. Ech\u00f3 a correr sin rumbo, no conoc\u00eda el edificio. S\u00f3lo quer\u00eda alejarse. <br><\/p>\n\n\n\n<p>Al final de un corredor lateral vio una boca de incendios y otra se\u00f1al de salida de emergencia se\u00f1alando hacia el punto del que ven\u00eda. Aquella era su \u00faltima baza, no podr\u00eda aguantar mucho m\u00e1s este ritmo. Apret\u00f3 el paso y con el codo rompi\u00f3 el cristal y puls\u00f3 el bot\u00f3n de alarma. Un timbre ensordecedor comenz\u00f3 a sonar en todo el edificio. Los rociadores comenzaron a escupir agua y todo el mundo sali\u00f3 gritando de los despachos y se lanz\u00f3 a la carrera por las escaleras.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Gregorio se uni\u00f3 al primer grupo que pas\u00f3 junto a \u00e9l y comenz\u00f3 el descenso. Pronto una marea humana bajaba las escaleras. Dos plantas m\u00e1s abajo eran cientos, bajando a toda prisa. Gregorio se camufl\u00f3 entre la muchedumbre impaciente por llegar a la salida. <br><\/p>\n\n\n\n<p>A la altura de la planta diez oy\u00f3 sirenas en la calle. Dese\u00f3 que alguien hubiese llamado a la polic\u00eda. Mierda. \u00bfD\u00f3nde estaba su m\u00f3vil? Se registr\u00f3 todos los bolsillos sin encontrarlo. Decidi\u00f3 que buscar\u00eda un tel\u00e9fono en cuanto llegase abajo, pero primero ten\u00eda que salir de all\u00ed y buscar un sitio seguro.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Por fin, lleg\u00f3 al hall del inmenso edificio, agotado pero extra\u00f1amente relajado entre la multitud que corr\u00eda hacia la salida presa del p\u00e1nico. Las puertas estaban abiertas de par en par.<br>Cuando sali\u00f3 a la calle, despu\u00e9s de varios minutos de bajada, aspir\u00f3 una gran bocanada de aire.  La gente corr\u00eda unos metros al salir del edificio y se volv\u00eda para mirar hacia arriba en busca del humo del incendio. \u00c9l daba vueltas desesperado buscando uniformes de polic\u00eda, pero s\u00f3lo ve\u00eda sanitarios y ambulancias.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Otras cuatro ambulancias llegaban por la avenida con las sirenas puestas y a lo lejos se o\u00eda un cami\u00f3n de bomberos. Parec\u00eda que el protocolo antiincendios del edificio de Umberto M\u00e1rquez era extremadamente eficaz.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Una mano sujet\u00f3 a Gregorio del brazo y tir\u00f3 de \u00e9l. Se gir\u00f3 bruscamente, seguro de encontrarse a Umberto M\u00e1rquez y su pistola de balas explosivas. <br><\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Madre m\u00eda! \u00bfQu\u00e9 se ha hecho en el brazo?- le pregunt\u00f3 un sanitario mientras le examinaba el brazo izquierdo.- \u00a1Venga! \u00a1Venga por aqu\u00ed!<br><\/p>\n\n\n\n<p>Le llev\u00f3 hacia una ambulancia que esperaba junto a la acera. Le sentaron en una camilla y le quitaron la chaqueta mojada y llena de polvo y sangre. Se mir\u00f3 el brazo y entre los r\u00edos de sangre que le manaban desde el hombro vio un buen n\u00famero de astillas de madera clavadas. Un profundo surco en el hombro hab\u00eda aparecido en el lugar donde antes ten\u00eda el deltoides. La primera bala casi hace bien su trabajo. Sinti\u00f3 que se desvanec\u00eda. El mundo fundi\u00f3 a negro, la adrenalina dej\u00f3 de mantenerlo en pie.<br><\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1S\u00e1nchez! \u00a1S\u00e1nchez! \u00a1Ay\u00fadame a subir a \u00e9ste que est\u00e1 sin tensi\u00f3n! \u00a1Paco, arranca que nos vamos! \u00a1Venga, co\u00f1o!<br><\/p>\n\n\n\n<p>Oy\u00f3 que se cerraban las puertas de la ambulancia y sal\u00eda disparada quemando ruedas. Entonces se qued\u00f3 sin fuerzas, dej\u00f3 de o\u00edr y se dej\u00f3 ir.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<form align=\"left\" action=\"https:\/\/www.paypal.com\/cgi-bin\/webscr\" method=\"post\" target=\"_top\">\n<input type=\"hidden\" name=\"cmd\" value=\"_s-xclick\">\n<input type=\"hidden\" name=\"hosted_button_id\" value=\"ABJ7GGHH4LRAG\">\n<input type=\"image\" src=\"https:\/\/www.paypalobjects.com\/es_ES\/ES\/i\/btn\/btn_donate_LG.gif\" border=\"0\" name=\"submit\" alt=\"PayPal. 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