{"id":39,"date":"2018-12-10T02:26:58","date_gmt":"2018-12-10T02:26:58","guid":{"rendered":"http:\/\/crisis.mundowdg.com\/?p=39"},"modified":"2018-12-10T03:16:18","modified_gmt":"2018-12-10T03:16:18","slug":"1-ego","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/crisis.mundowdg.com\/index.php\/2018\/12\/10\/1-ego\/","title":{"rendered":"1-Ego"},"content":{"rendered":"\n<p>Un pez fuera del agua hubiese estado mucho m\u00e1s c\u00f3modo que Gregorio Zabala en aquellas lujosas oficinas. Su mejor traje le hac\u00eda sentir como un mendigo dentro de aquella habitaci\u00f3n. La taza que sujetaba entre las manos seguramente val\u00eda m\u00e1s que todo lo que llevaba encima. Y el caf\u00e9 era, de lejos, el mejor que hab\u00eda tomado nunca. Luis, su socio, le hab\u00eda citado el d\u00eda anterior all\u00ed a las once de la ma\u00f1ana y el muy cabr\u00f3n a\u00fan no hab\u00eda aparecido. A Gregorio no le gustaban los despachos y menos a\u00fan, ir solo. <\/p>\n\n\n\n<p>Pese a ser el mejor analista de mercados del mundo, no le prestaba ninguna atenci\u00f3n a su aspecto, ni al de su coche, ni, en general, al dinero. Para eso estaba Luis.<\/p>\n\n\n\n<p>-Don Gregorio, empezamos en cinco minutos- le dijo una secretaria sonriente asomando la cabeza por la pesada puerta entreabierta.<br>-De acuerdo\u2026- dijo sin prestar demasiada atenci\u00f3n, mirando su taza de caf\u00e9,mientras permanec\u00eda inm\u00f3vil de pie frente a la puerta de la sala de juntas. <\/p>\n\n\n\n<p>Luis y \u00e9l se conocieron en la universidad y enseguida congeniaron. Se complementaban perfectamente y antes de terminar sus estudios hab\u00edan montado una empresa con m\u00e1s ilusi\u00f3n que medios. Comenzaron asesorando a peque\u00f1as empresas por un precio rid\u00edculo. Gregorio demostr\u00f3 muy pronto tener un don.<\/p>\n\n\n\n<p>Su primer cliente fue un modesto tornero a comienzos de los 80. Luis traz\u00f3 un plan de negocio a cinco a\u00f1os con el que el peque\u00f1o tornero lleg\u00f3 a competir con los primeros fabricantes mundiales de torniller\u00eda de precisi\u00f3n para peque\u00f1os aparatos electr\u00f3nicos. Cuando la inform\u00e1tica de consumo comenz\u00f3 a crecer exponencialmente, el peque\u00f1o tornero hab\u00eda diversificado su producci\u00f3n y prove\u00eda placas v\u00edrgenes para circuitos impresos, cableado, torniller\u00eda, componentes magn\u00e9ticos y multitud de componentes mecanizados, como muelles, resortes, pulsadores o conectores. Los grandes ensambladores pronto se fijaron en \u00e9l y el modesto tornero ahora viaja en jet de Shangai a California visitando sus factor\u00edas. <\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfOtro caf\u00e9 mientras espera, Don Gregorio?- le pregunt\u00f3\nsol\u00edcita la recepcionista.<br>\n-No, no, muchas gracias, se\u00f1orita.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese primer cliente les provey\u00f3 de fondos m\u00e1s que suficientes para que Luis hiciera crecer su propia empresa hasta convertirla en la primera consultora mundial. Todas las grandes compa\u00f1\u00edas del mundo hac\u00edan cola para conseguir un an\u00e1lisis de Gregorio. Luis los manejaba a su antojo. Cobraba sumas absurdas de dinero por los estudios de Gregorio y los limitaba a objetivos muy concretos. Los importes se multiplicaban sin piedad si los clientes quer\u00edan exclusividad frente a su competencia. En definitiva, eran los mejores.Estrellas de la consultor\u00eda, jugaban en otra liga, a dos unidades astron\u00f3micas de sus mejores imitadores. Los mejores s\u00f3lo para los mejores. Tan exclusivos que Luis cercenaba inmediatamente cualquier publicidad del gabinete en cualquier sitio. Ni televisi\u00f3n, ni prensa, ni Internet. Los clientes de la empresa sabr\u00edan encontrarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>-Don Gregorio, pase, por favor. Disculpe que le hayamos hecho esperar. El se\u00f1or director ya est\u00e1 preparado para recibirle-, le dijo la secretaria al cabo de un rato mucho m\u00e1s corto de lo que hubiese deseado. Mir\u00f3 dentro de la taza y le devolvi\u00f3 la mirada un se\u00f1or ojeroso de aspecto fr\u00e1gil y cansado. <\/p>\n\n\n\n<p>Dej\u00f3 la taza de caf\u00e9 en una mesita y sigui\u00f3 a la secretaria a trav\u00e9s de unas gruesas puertas dobles de caoba prolijamente grabadas y pulidas. Un amplio pasillo desembocaba en una sala de juntas impresionante.&nbsp; Maderas nobles, m\u00e1rmol, metales preciosos, obras de arte \u00fanicas. Una demostraci\u00f3n de poder tan bien combinada que se quedaba s\u00f3lo a un cent\u00edmetro de la obscenidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Un desagradable olor a tabaco llenaba la estancia pese a que en el edificio estaba prohibido fumar. Al ver que se quedaba mirando las densas volutas de humo, alguien le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>-Vamos, Goyo, \u00bfqui\u00e9n va a decirle a los jefes que no fumen en su despacho?- Sonaron algunas risas relajadas. Quien hab\u00eda hablado era su socio, Luis Areces. Mira d\u00f3nde estaba el cabr\u00f3n, qu\u00e9 bien hab\u00eda esquivado una sesi\u00f3n de interminables preguntas en la sala de espera. Luis abri\u00f3 una caja de puros cubanos. -\u00bfQuieres uno?<\/p>\n\n\n\n<p>Luis se encontraba en su salsa. Gregorio era una rata de biblioteca, capaz de asimilar y cruzar informaci\u00f3n dispar para producir un escenario econ\u00f3mico favorable a su cliente, un genio en la comprensi\u00f3n de los mercados, de los movimientos de masas humanas, la geopol\u00edtica, la moda, la historia e incluso la climatolog\u00eda. Luis era un halc\u00f3n de los despachos. Un negociador despiadado y un genio interpretando la reacci\u00f3n de sus interlocutores a cada una de sus palabras. Nadie como \u00e9l para comprender las palabras que no se dicen y para callar y decir m\u00e1s que con palabras. El vendedor m\u00e1s eficiente y ambicioso del mundo. <\/p>\n\n\n\n<p>Durante los cinco \u00faltimos a\u00f1os, sin embargo, Luis le hab\u00eda mantenido ocupado con un proyecto tit\u00e1nico, no con los an\u00e1lisis acotados a los que le ten\u00eda acostumbrado. Cinco a\u00f1os dise\u00f1ando escenarios imposibles para vender como material lectivo a una universidad de prestigio mundial, pero su socio no le dijo cu\u00e1l. Sus libros se estudiar\u00edan en todo el mundo durante mil a\u00f1os, le dec\u00eda Luis cada vez que terminaba de leer un volumen reci\u00e9n terminado.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, nunca le dijo qui\u00e9n era su cliente para no condicionarle en sus planteamientos, seg\u00fan \u00e9l. Por supuesto que Gregorio quiso indagar, pero al parecer, tan s\u00f3lo Luis conoc\u00eda al cliente, y los multimillonarios pagos que recib\u00edan por cada libro eran imposibles de trazar.Parec\u00eda que simplemente, aparec\u00eda el dinero en su cuenta. Una vez, incluso,devolvi\u00f3 una transferencia y segundos m\u00e1s tarde ten\u00eda el dinero en la cuenta otra vez junto con un incremento del diez por ciento. Aquello le desconcert\u00f3 por completo.<\/p>\n\n\n\n<p>De cualquier manera, estaba absorto con los escenarios. Le resultaban fascinantes y aterradores al mismo tiempo, y disfrutaba trabajando.Pero ahora ten\u00eda miedo de haberse equivocado. Su pasi\u00f3n por su trabajo tal vez le hab\u00eda hecho perder de vista qu\u00e9 estaba produciendo. No fue hasta haber terminado su obra completa cuando se dio cuenta de que el mejor an\u00e1lisis de su vida tal vez hab\u00eda sido el \u00fanico que no deber\u00eda haber hecho. El lujo de aquella oficina no hac\u00eda sino alimentar esa sospecha.<\/p>\n\n\n\n<p>-No, gracias-, respondi\u00f3 con media sonrisa. Luis, que inmediatamente se dio cuenta de que algo no iba bien cerr\u00f3 la caja con un sonoro golpe de la tapa y se&nbsp; levant\u00f3 para presentar a Gregorio formalmente.<br>-Se\u00f1ores, \u00e9ste es Gregorio Zabala el genio al que le debemos todo-, declam\u00f3 extendiendo los brazos hacia Gregorio, como el que muestra un nuevo producto oculto hasta entonces detr\u00e1s un tel\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La mesa al completo se gir\u00f3 para mirarle, sonrientes.Alguien al final de la mesa se levant\u00f3 y comenz\u00f3 a aplaudir. El resto de los asistentes le imit\u00f3. Durante un largo minuto, Gregorio permaneci\u00f3 de pie en el otro extremo de la larga mesa agarrado a su malet\u00edn y mirando con los ojos como platos a los asistentes a la reuni\u00f3n, que aplaud\u00edan con fuerza y sonre\u00edan. Reconoci\u00f3 la cara de varios pol\u00edticos y empresarios famosos entre ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, los aplausos fueron desapareciendo y el hombre impecablemente vestido que hab\u00eda comenzado la ovaci\u00f3n se acerc\u00f3 con paso firme y amable sonrisa hacia \u00e9l para estrecharle la mano. Luis se acerc\u00f3 para hacer las presentaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>-Gregorio, te presento a Don Umberto M\u00e1rquez, el cliente para el que has estado trabajando todo este tiempo.&nbsp; Don Umberto, he aqu\u00ed a nuestro genio: Gregorio Zabala.<\/p>\n\n\n\n<p>Umberto, con una gran sonrisa, tendi\u00f3 su mano a Gregorio y \u00e9ste la mir\u00f3 como si fuese una cobra.<\/p>\n\n\n\n<p>-Luis, tengo que hablar contigo-, dijo, apartando la mirada de la mano de Umberto despu\u00e9s de unos segundos. Umberto borr\u00f3 su sonrisa inmediatamente. <br>-\u00bfY tiene que ser ahora precisamente?- Le dijo Luis, matando con la mirada a Gregorio. Gregorio estaba absolutamente bloqueado. El cerebro de Luis bull\u00eda de actividad. Mierda, Goyo, no la jodas ahora, hombre. No la jodas.<br>-S\u00ed, ahora mismo. <br>-Lo que tengan que hablar, pueden hablarlo aqu\u00ed sin problemas. Estamos entre caballeros-, sugiri\u00f3 Umberto sin volver a sonre\u00edr. Sin embargo, poco hab\u00eda de invitaci\u00f3n en el tono de su voz.<\/p>\n\n\n\n<p>Gregorio y Luis se miraron fijamente, uno frente al otro. Un murmullo recorri\u00f3 la mesa.<\/p>\n\n\n\n<p>-Adelante, habla. \u00bfQu\u00e9 es tan importante?<\/p>\n\n\n\n<p>Gregorio se sinti\u00f3 de repente muy, muy peque\u00f1o.Incre\u00edblemente cansado y a punto de echarse a llorar. Cogi\u00f3 aire. Ten\u00eda los hombros tensos.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfT\u00fa sabes qui\u00e9n&nbsp; es \u00e9ste hombre?- dijo se\u00f1alando con el dedo&nbsp;a Umberto sin ning\u00fan pudor.<br>-\u00a1Claro que s\u00e9 qui\u00e9n es! \u00a1Todo el mundo lo sabe! <br>-\u00bfY sabes que es el due\u00f1o de medio pa\u00eds? &nbsp;<br>-En realidad, de un poco m\u00e1s-, ri\u00f3 Umberto con sorna.- La semana pasada me hice con dos bancos bastante importantes, as\u00ed que ahora tengo menos competencia para conseguir el otro medio. <\/p>\n\n\n\n<p>La mesa core\u00f3 con una carcajada la intervenci\u00f3n de Umberto.<\/p>\n\n\n\n<p>Gregorio sacudi\u00f3 la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 necesidad ten\u00edas de enga\u00f1arme? \u00bfEsta es la prestigiosa universidad? \u00bfPara esto me he estado devanando los sesos d\u00eda y noche?<br>-\u00bfC\u00f3mo que \u201cpara esto\u201d? Esto es el futuro: \u00e9ste es el negocio definitivo, Goyo. El que no est\u00e9 aqu\u00ed ahora, ser\u00e1 una mierda en diez a\u00f1os. Y si no apelo a tu puto ego, te hubieses quedado atr\u00e1s.<br>-\u00a1Nadie deber\u00eda haberse adelantado hasta aqu\u00ed, Luis! \u00a1Nadie! <br>-Gregorio, est\u00e1s sacando las cosas de quicio.<br>-No, Luis, no- le temblaba la voz.- Esto es una monstruosidad\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Gregorio se dio cuenta en ese instante de que hab\u00eda sido un ingenuo, de que no se hab\u00eda parado a pensar para qu\u00e9 una universidad de prestigio mundial querr\u00eda que un consultor dise\u00f1ase unos escenarios tan at\u00edpicos, tan dist\u00f3picos, por mucho que fuese el mejor. Efectivamente, el ego le hab\u00eda traicionado.<\/p>\n\n\n\n<p>Una marea de impotencia se apoder\u00f3 de Gregorio. La sangre abandon\u00f3 su cara y un vac\u00edo insoportable se instal\u00f3 en su est\u00f3mago. Aunque no sirviera de nada, se agarr\u00f3 m\u00e1s fuerte a\u00fan a su malet\u00edn para intentar controlar el v\u00e9rtigo. Su cabeza herv\u00eda con las implicaciones de su trabajo, con las infinitas consecuencias que se pod\u00edan derivar, desde el mismo momento en el que empez\u00f3 a redactar sus trabajos y cayeron en manos de Umberto M\u00e1rquez. En la irresponsabilidad de sus actos. A cambio de fama. Por vanidad. <\/p>\n\n\n\n<p>-Yo\u2026 yo\u2026 tengo que irme-, dijo balbuceando, mientras se retiraba hacia la puerta. La sala al completo segu\u00eda de pie asistiendo at\u00f3nita a la escena. <br>-Gregorio, no lo hagas- suplic\u00f3 Luis.- No seas gilipollas. Nadie en su sano juicio perder\u00eda una oportunidad como \u00e9sta. <br>-Tengo que irme\u2026 tengo que\u2026 &#8211;&nbsp; las n\u00e1useas se apoderaron de \u00e9l y sali\u00f3 corriendo hacia la puerta para buscar una papelera.<br>-\u00a1Gregorio!- no era la voz de Luis la que tron\u00f3 en la sala, sino la de Umberto M\u00e1rquez la que le reclamaba amenazante. \u2013 Usted no se va.<\/p>\n\n\n\n<p>Gregorio, ya con la puerta a tres pasos se gir\u00f3 para buscar el origen de la voz. Cuando consigui\u00f3 enfocar la vista, vio a Umberto M\u00e1rquez, el famoso banquero. Le miraba fijamente. De pie, en el medio de la sala. <\/p>\n\n\n\n<p>Y estaba apunt\u00e1ndole con una enorme pistola.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<form align=\"left\" action=\"https:\/\/www.paypal.com\/cgi-bin\/webscr\" method=\"post\" target=\"_top\">\n<input type=\"hidden\" name=\"cmd\" value=\"_s-xclick\">\n<input type=\"hidden\" name=\"hosted_button_id\" value=\"ABJ7GGHH4LRAG\">\n<input type=\"image\" src=\"https:\/\/www.paypalobjects.com\/es_ES\/ES\/i\/btn\/btn_donate_LG.gif\" border=\"0\" name=\"submit\" alt=\"PayPal. La forma r\u00e1pida y segura de pagar en Internet.\" align=\"left\">\n<img loading=\"lazy\" alt=\"\" border=\"0\" src=\"https:\/\/www.paypalobjects.com\/es_ES\/i\/scr\/pixel.gif\" width=\"1\" height=\"1\" align=\"left\">\n<\/form> &nbsp; si te gust\u00f3 y quieres apoyarme. \n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un pez fuera del agua hubiese estado mucho m\u00e1s c\u00f3modo que Gregorio Zabala en aquellas lujosas oficinas. 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