9-Nada acaba hasta que termina

Rama sostenía entre las manos, intrigado, la consola que le había dado Null. Por supuesto, había usado su consola de VR en casa, pero el contenido autorizado le aburría y no era especialmente aficionado a los videojuegos. Le parecían demasiado fáciles.

Los demás estaban reunidos unos pasos más allá. Null le miraba sonriente. Discutían si debían seguir allí más tiempo o marcharse.

Rama esperaba junto al fuego dándole vueltas a la consola distraídamente. Tenía dos visores que podían tornarse transparentes u opacos a voluntad gracias a un compuesto químico que se volvía opaco al aplicarle una corriente eléctrica, no como las VRs comunes que eran completamente opacas. Una fina tira de titanio unía ambos visores con el armazón para la cabeza. Aquella consola no se parecía nada a las demás. No eran unas gafas innecesariamente grandes con pequeñas pantallas para crear efecto tridimensional y sonido envolvente.  Ésta tenía un sinfín de electrodos semirígidos que se abrazaban a la cabeza del usuario como un pulpo. No tenía ningún botón para accionarla y la unidad de trabajo no estaba integrada en la consola, sino en un dispositivo aparte.

Estaba fascinado por el aparato que tenía entre las manos, pero no por ello dejaba de prestar atención a la reunión que estaba teniendo lugar apenas unos metros más allá. Ahora era por fin consciente de que su aventura ya había comenzado, y que ponerse en marcha era cuestión de tiempo. Cuánto tiempo era lo que estaban decidiendo. Un ramalazo de pánico le abrazó el estómago.

Null le hizo señas con la mano para que se acercase.  Se levantó y, con la consola en la mano, se acercó al grupo.

-Rama, estamos intentando decidir si nos vamos o nos quedamos. Y tú  eres parte del grupo. Deberías tomar parte-, dijo Null. Su actitud  había cambiado radicalmente desde que crease un punto de acceso seguro. Le respetaba.

-¿Y  qué habéis pensado?
-Necesitamos víveres y equipar tu consola. Por lo demás, aquí estamos bastante seguros. Tu pueblo es realmente tranquilo.
-Demasiado-, se quejó Rama.
-El caso- intervino Uno- es que el aprovisionamiento lo podemos hacer en muy poco tiempo. ¿Cuánto tiempo tardarías en cargar el software que necesites en la consola?
-En realidad no mucho, pero me gustaría llevarme todo lo posible, y mis equipos no son precisamente rápidos.
-Dime algo más concreto.
-Supongo que, cuando aprenda a usar la consola, unas horas me bastarán.
-¿Y en número?
-Uf… no lo sé. Tal vez doce,- Aristóteles y Diego se miraron intranquilos pero no dijeron nada. Ya llevaban mucho tiempo en el mismo sitio para estar en busca y captura. Sólo Diego se había dejado ver en el pueblo unas cuantas horas, pero sabían perfectamente que varios equipos de búsqueda les seguían permanentemente. No tardarían en localizarlos.
-Pues entonces será mejor que te pongas en marcha. Tendremos que irnos pronto.

Rama se quedó mirando fijamente a Uno. Su anciana cara sonreía pero sus ojos vivos chispeaban urgencia. El muchacho fue a decir algo, pero al final, se mantuvo callado. Uno apenas varió el gesto, pero Rama supo que había comprendido lo que le quería preguntar.

-Rama, no tengas vergüenza, muchacho. ¿Qué me ibas a decir?
-Quisiera despedirme de mis padres.
-Creo que eso no es una buena idea, hijo.
-Pero se morirán de preocupación.
-Mejor eso a que sepan algo que les pueda poner en peligro.
-Al menos, dejarles una nota. Que sepan que estoy bien. Que me he ido por mi voluntad.
-No. Es mejor que no sepan nada. Nosotros estamos fuera de la ley y nos busca mucha gente, gente muy peligrosa. Si algo saliese mal, el único que tiene posibilidades de salvarse eres tú. A ti no te conocen. No te buscan. Si nos cazan diremos que te secuestramos. Tú harás el papel de pobre niño inocente y volverás a casa.
-Pero…
-Es lo más seguro, Rama. Null ya me ha contado lo que has hecho. Eres inteligente y muy valioso para nosotros. Pero no permitiré que te pongas en peligro.
-Está bien, está bien…
-Nos iremos de madrugada.  A las cuatro y media debemos estar fuera de este pueblo. Por cierto, Rama. ¿Cómo se llama este sitio? No vi indicaciones al llegar.
-No tiene nombre. Sólo un número. Setecientos Ochenta. Los nombres fomentan la xenofobia, según el alcalde. Ya no me acuerdo del nombre, la verdad.
-Qué curioso. Yo diría que los nombres son importantes. Anda, ve a preparar tus cosas.

Diego y Aristóteles habían desaparecido. Rama ya se había acostumbrado a no ver moverse a Diego, pero Aristóteles era demasiado grande como para no verlo.

Uno volvió junto al fuego, se envolvió en su manta y siguió tomando café mirando bailar a las llamas, pero ahora sonreía.

Null tiró del brazo de Rama y se dirigió hacia el sótano. El muchacho siguió hipnotizado el bamboleante ritmo de la cola de caballo de la menuda hacker.

Una vez en el sótano, Null hizo sentarse a Rama en una mesa despejada y colocó los componentes de la consola sobre la mesa.

-Bueno, imagino que lo primero será enseñarte a usar esto.
-La verdad es que estoy deseándolo- dijo el muchacho.
-Bueno, ésta es la consola en sí, con los visores y los sensores neuronales. No tiene controles, sencillamente, porque no los necesita.
-¿Pero…?
-Calla y atiende. Esto es el cerebro de la consola. Tienes que unirlo con este cable. Sé que parece anticuado, pero no quieres llevar dos kilos en la cabeza, créeme.
-¿Has visto mi equipamiento? ¿Crees que nada de lo que me enseñes me va a parecer anticuado?
-Pues también tienes razón. En fin. La petaca lleva una batería nuclear. No te preocupes, es absolutamente segura, no vas a brillar en la oscuridad, pero mejor no la desmontes.
-¿Cuánto dura una carga?
-Unos doce años.
-¡La hostia! ¡Las baterías de los móviles o de las consolas normales no duran ni un día!
-Bueno, vivir fuera del sistema te hace ver cosas que no creerías posible. Las baterías débiles sirven para controlar a la población. No es una cuestión de tecnología cara o barata, sino demográfica.
-¿Cómo van a controlar a la gente con las baterías de los móviles?
-La gente ha desarrollado dependencia a la tecnología. Para mantener cargados sus cacharros necesitaban estar cerca de lugares conocidos. Desde que aparecieron los primeros smartphones la gente empezó a sentir desasosiego cuando se quedaban sin batería y volvían a su casa rápidamente, inconscientemente.
-¿Estás diciendo que el que las baterías no duren nada es para controlar a la gente?
-No, digo que ayuda a hacerlo. Es un matiz. Muchas pequeñas cosas hacen cosas más grandes. Y nadie se da cuenta.
-Null, no dudo de ti, pero tu teoría me parece un poco pillada por los pelos.
-¿De verdad crees que en más de cincuenta años de informática móvil nadie ha descubierto la manera de hacer una batería que dure más de veinte horas?- le dijo sonriendo y dando palmaditas a la petaca de la consola.- Esto dura doce años. Reservado a empleados de alto rango del Gobierno. Doce años de batería. Y las consolas de desarrollo consumen cincuenta veces más energía que los móviles o consolas domésticas.
-Si tú lo dices…
-¡Oye! ¡No me des la razón como a los tontos!- rió y le dio un puñetazo en el hombro.- Sigamos. Venga, equípate. Haz como yo.

Rama se colocó la petaca a la espalda imitando a Null. La petaca pesaba muy poco, era delgada y acolchada. Se convertía en una mochila muy cómoda. Pasó el cable del visor por debajo de la camiseta y lo conectó. Después se colocó la consola expectante.

-¿Qué he hecho mal? ¡No pasa nada!
-¿La has encendido?
-Oh… mierda. Parezco tonto. ¿Dónde? ¿Dónde está el botón de…?- el muchacho empezó a revolverse buscando el botón de encendido por todas partes, sin resultado. Null le miraba divertida.
-¿Ya te has cansado de bailar? ¡Lo haces muy bien!
-Muy graciosa… ¿Cómo se enciende?
-No hay botones. Control neural. Verás, hay varios protocolos para comunicarte con estos trastos.  Para las tareas básicas, como encender, apagar, controlar el volumen, se suelen usar ideogramas. Así que, para encender la consola bastará con…
-¡Ah! ¡Vale, ya veo cómo funciona!
-¿La has encendido?
-Sí, como me has dicho.
-Pero si no te he dicho cómo…
-Ideogramas, ¿no? He pensado en un icono universal de encendido en verde y se ha encendido. ¡Qué pasada!
-Eres una bestia, Rama. Normalmente a la gente le cuesta unas horas dejar la mente lo suficientemente limpia como para visualizar el icono y encender.
-No sé, se me da bien imaginar cosas. Me gusta dibujar. Supongo que está relacionado.
-Supongo-, repuso Null.- Intenta cambiar la opacidad del visor.
-Vale, veamos… No, esto es el brillo, contraste… ¿Cómo era?
-¿Quieres que te ayude?
-No, por favor, me gusta investigar… a ver, ayuda… ¡Bien! ¡Tiene menú de ayuda! ¿Y para escribir? ¿Imagino un teclado? ¡Qué pasada! ¡Bien! ¡Aha! ¿Y si…?
-Vaya, ya has aprendido a poner la opacidad en uno solo de los cristales, parece que aprendes rápido. ¿Te parece que vayamos copiando tus cosas y practiquemos con la consola después? Creo que tenemos algo de prisa.
-Vale. ¿Este cacharro tiene conector RJ45?
-¿No hay red inalámbrica aquí?
-Si quieres transferir a 54Mbps…
-Dios mío… quítate la petaca y ponla en la mesa-, Rama lo hizo en un momento y se quedó esperando instrucciones.-Bien, piensa en el texto «interfaces polimórficas».
-Veo el rótulo en la parte de arriba del visor.
-Perfecto. Ahora piensa en un conector RJ45. Piensa en su forma y en el número de contactos que tiene. La consola tiene una enorme base de datos, lo reconocerá sin problemas.

Rama se concentró en visualizar un conector de red y en unos segundos un lateral de la consola retiró una tapa y como si fuese una impresora 3D empezó a expulsar un conector de red, con sus ocho contactos, perfectamente sólido. Lo tocó con curiosidad.

-Y es totalmente funcional, Rama.
-Impresionante.
-Tecnología militar, ya te dije. No queremos ir cargados con cables y clavijas a todas partes.
-Voy a buscar un cable de red que nos llegue.

Rama se quitó la consola y se fue hasta el otro lado de la habitación. Abrió un armario y tanteó algunos cables enrollados. Al fin se decidió por uno y lo conectó a un switch. Desenrolló el cable hasta la mesa en la que estaban trabajando.

-Vaya, estoy atontado.
-¿Por?
-Pedí un conector macho y necesitaba hembra- se colocó la consola de nuevo, retiró el conector macho e invocó uno hembra para conectar el cable de red.
-¡Muy bien! ¡Ya casi lo tienes dominado!
-Resulta muy intuitivo, la verdad-. Conectó el cable de red.- Vaya, en el visor aparece la dirección IP que ha asignado el servidor, veo los equipos de la red y los recursos disponibles. ¡Qué fácil! ¿Y para gestionar ficheros?
-Imagina que…
-¡Ya veo! ¡Es como un gestor de ficheros cualquiera pero esto es súper flexible! ¡No tengo que buscar una ventana, viene a mi cuando la necesito!
-Pues entonces ya sabrás cómo copiar tus cosas, ¿verdad?
-Creo que sí.

Navegó hasta el servidor donde guardaba la documentación que había recopilado durante años, los mirrors de repositorios de paquetes y sus documentos. Seleccionó todo y comenzó a copiar.

-Pues ya está en marcha. Esto dice que le quedan unas 16 horas…
-¿16 horas? ¿A qué velocidad va esta red?
-Un gigabit.
-Por favor… voy a morir de vieja aquí.
-Ya lo siento, es lo que tengo.
-En fin, no vale lamentarse. ¿Tienes que llevarte algo más?
-No creo que mi colección de DVDs nos sea de mucha ayuda. Veo que el punto de acceso que tengo en la habitación de colores se puede emular con la consola… Supongo que con recoger algo de ropa de casa será suficiente.
-De eso ya se está ocupando Diego.
-¿Pero cómo sabe Diego dónde vivo?
-Cuando me diste cobertura administrativa fue fácil averiguar dónde vive una pareja con 2 trabajos cuyo miembro masculino es repartidor y que tienen una deuda hipotecaria descomunal.
-Vaya, parece que tú también eres buena.
-Está feo que yo lo diga pero sí-, rió.-Salgamos a recoger el campamento mientras vuelven Diego y Aristóteles.

Salieron al patio y Uno ya estaba recogiendo cosas en un petate.

-¿Qué tal vais?
-Parece que copiar sus cosas va a tardar un poco más de lo que nos esperábamos-, dijo Null
-Vaya.
-La parte buena es que Rama parece que ha nacido con una consola militar en las manos. Es algo natural para él.
-Me alegra escuchar eso.

Rama se puso colorado. De repente aguzó el oído.

-¿Oís eso?
-¿El qué?
-Un zumbido.
-Yo no oigo nada-, dijo Uno.
-Espera, yo sí-, susurró Null pálida. El zumbido se hacía más evidente.- ¡Un cuadricóptero!
-¡Hay que salir de aquí ya!-gritó Uno.
-¡Las consolas están abajo! ¡No podemos irnos sin ellas!
-¡Voy a buscarlas!- dijo Rama mientras salía corriendo hacia el sótano tan rápido como podía.

Null se apresuró a meter sus cosas en las bolsas a toda prisa. Si el cuadricóptero llegaba y ellos conseguían escapar sin ser vistos no debían dejar ninguna pista.

El rugido de los motores del vehículo aéreo ya era ensordecedor. Habían volado bajo para pasar desapercibidos, pero ya estaban aquí. Sobre los muros del patio se elevó furiosa una nave negra con cuatro rotores y un cuerpo central grande como un autobús que se estabilizó a unos diez metros del suelo. De los flancos angulosos se abrieron dos compuertas a cada lado y cayeron cuatro cuerdas. Por cada cuerda se deslizaban dos hombres vestidos de negro con ropa de combate.

Sobre el fragor de los motores sonó un megáfono potente como la sirena de un barco.

-Fugitivos, no se muevan. Permanezcan en donde están con las manos en alto hasta que sean esposados. Por su propio bien no opongan resistencia.

Null y Uno se miraron a los ojos, soltaron los petates en el suelo y alzaron las manos por encima de la cabeza.

Los soldados se acercaron despacio, apuntándoles con pesados rifles automáticos. Otros cuatro soldados bajaron del cuadricóptero para cubrir a los precedentes. Iban idénticamente equipados, con chaleco antibalas, gruesas botas, guantes, ropa reforzada con acero tejido y un casco integral que contenía, Null lo sabía bien, una consola táctica con información sobre el enemigo, visión infrarroja, ayudas al combate, visión de 360º, detección de amenazas y ayudas a la puntería que convertían a estos soldados en máquinas de matar muy precisas.

-Permanezcan donde están. No muevan ni un músculo-, ordenó el soldado que iba al frente. Su voz sonaba ronca a través del casco.

-Mierda, Uno. ¿De dónde han salido estos? ¿No los habrá alertado el chico? ¡Te dije que era arriesgado!
-¿Quién te dice que ha sido el chico?
-¡Es obvio! Se ha terminado. Después de tanto tiempo, se ha terminado.

-¡Null! ¡Ya tengo las consolas!- Rama salió corriendo del sótano cargando con dos mochilas.
-¡Objetivo no previsto a las 13! ¡Fuego!

Un soldado apuntó y disparó. Rama voló desmadejado, giró en el aire y chocó contra el muro que había tras él. Cayó al suelo y quedó inmóvil.

Null cayó de rodillas al suelo.

-¡Rama! ¡Mierda, Rama! ¡Rama!- Se giró furiosa hacia los soldados.- ¡Hijos de puta! ¡Era un niño!
-Permanezca inmóvil, señora.

Seis soldados los rodearon mientras los otros seis cubrían las entradas del caserón.

-No me toquéis, escoria. Si he de ir iré por mi propio pie-. Se puso en pie furiosa y se encaró con un soldado. El reflejo de su cara sobre la visera negra del casco le devolvía una mujer furiosa y vencida. Miró a Uno. Uno lloraba en silencio. El pobre muchacho. Sólo era un crío. Miraba el bulto desmadejado que dos minutos atrás era un torrente de vida. Yacía inmóvil. Una mancha de sangre en la pared chorreaba lentamente hacia el suelo..

Se volvió hacia Null y le puso la mano en el hombro.

-¡Quieto señor! ¡No se mueva!
-Se ha acabado. Nos tienen-. gruñó Null.
-Nada se acaba hasta que termina, cariño. Aún estamos aquí.

Un soldado los empujó y les colocó las manos a la espalda. Otro se las sujetó con varias bridas de plástico.

-Escanead el perímetro. Los otros dos no deben andar lejos. ¡Rapido!- ordenó el soldado al mando.

Otros dos soldados levantaron a Null y Uno de los codos y los condujeron hacia el centro del patio. El cuadricóptero descendía lentamente con los portones abiertos levantando nubes de polvo y restos de revistas medio quemadas.

  si te gustó y quieres apoyarme.

22 opiniones en “9-Nada acaba hasta que termina”

  1. Joder, cómo nos vas a dejar ahora con ganas de más, eh?
    Rezando por Rama hasta la próxima actualización (a no ser que hable de Gregorio)…

  2. Brutal, como siempre, ¡me encanta! ¡Gracias por esta nueva entrada!

    Te indico las erratas que he visto, para que cuando saques el libro quede impecable 😉

    «Diego y Aristóteles habían desparecido» => desaparecido
    «…los mirrrors de repositorios de paquetes y sus documentos» => mirrors
    «Salgamos mientras a recoger el campamento mientras vuelven Diego y Aristóteles.» => esto es algo subjetivo, supongo que sobra el primer ‘mientras’, pero se puede escribir de varias maneras distintas

    ¡Un saludo!

    1. De esta errata me acuerdo perfectamente por qué la escribí. Le perra se meaba y me pedía salir con carita de cordero degollado y se me fue el santo al cielo. ¡Gracias!

      1. Otra, creo:

        -Vaya, ya has aprendido a poner la opacidad en uno solo de los cristales, parece que aprendes rápido.
        -¿Te parece que vayamos copiando tus cosas y practiquemos con la consola después? Creo que tenemos algo de prisa.

        Estas 2 frases son de Null ?? Si las pones separadas, parece que la segunda la dice Rama y ya no se entiende bien lo siguiente, porque parece que la dice Null… and so on 😉

          1. Otra, la última que yo veo jeje

            […] le dijo sonriendo y dando palmaditas la petaca de la consola […]

  3. La historia es en un futuro mucho más cercano de lo que me parecía. Dentro de 5 o 10 años; 15 como mucho…

    -¿De verdad crees que en más de cincuenta años de informática móvil…

  4. Siguiente, siguiente!!! No vale… Esto de «por fascículos» ya no se lleva… Gggg. Va creciendo en intensidad, estoy deseando ver cómo se resuelve. Y lo de Rama… Me ha gustado que el pobre crío muera, así, sin sentimentalismos. ¿Que nos habíamos encariñado? Pos… Ale. Uno menos.

  5. Creo que tengo una errata:
    -¡Objetivo no previsto a las 13!

    Llevaba más de un año sin entrar y lo he leído de una sentada, lo malo es que ahora me tienes enganchado y me voy a acordar de tus muertos si no escribes con ligereza. Me gusta mucho, muchas gracias

  6. ¡Mola!
    Sigo enganchado. Si se me permite, de escritor novel a escritor novel, una corrección de estilo. Los guiones en los diálogos no los pongas así:

    -Está feo que yo lo diga pero sí-, rió.-Salgamos a recoger el campamento mientras vuelven Diego y Aristóteles.

    Delante del guión no se suele usar signo de puntuación (a no ser que sea, por ejemplo, cierre de interrogación), y el del final va detrás del guión. El texto entre guiones no lleva espacio ni al inicio ni al final: el espacio va por fuera de los guiones (detrás generalmente no, ya que si hay punto, coma, o punto y coma, va pegado al guión):

    -Está feo que yo lo diga pero sí -rió-. Salgamos a recoger el campamento mientras vuelven Diego y Aristóteles.

    Y no uses el guión normal, sino el guión largo. En castellano el uso de guión normal para diálogos no es correcto.

    Esta mujer lo resume bastante bien: https://dianapmorales.com/2016/04/blog/la-guia-definitiva-para-aprender-a-usar-los-guiones-en-tus-dialogos/

    Si me estoy metiendo donde no me llaman, me lo dices, pero es un tema que tuve que rehacer después de 100 páginas de novela ya escrita, y es mejor hacerlo bien desde el principio 😅

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